viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Se creará empleo en el futuro inmediato? Entrevista de El Economista 14-9-17

Entrevista de El Economista sobre las perspectivas de creación de empleo




La nota se publicó el 15-9-17


POCO OPTIMISMO A FUTURO EN MATERIA DE EMPLEO

Los economistas creen que no habrá una abundante generación de empleo en el país


La mirada respecto a qué ocurrirá en adelante con la dinámica del empleo parece estar llena de incertidumbres. Algunos analistas (aunque no todos) consideran que la recuperación de la actividad encontrará un sendero de continuidad, pero tienen serias dudas respecto a que el empleo crezca en la misma proporción.

Los últimos años son claros en ese sentido: las variaciones de la actividad en forma de serrucho vinieron acompañadas de un empleo que no generó suficientes puestos en el sector privado. La discusión no se agota en si el Gobierno encontró la vuelta para un crecimiento definitivo, sino en cómo derramará en el empleo.

Costo laboral

El economista Federico Muñoz ve una recuperación económica que tendrá continuidad y que se podrá convertir en crecimiento. Pero no es optimista en cuanto a su creación de empleo. Consultado por El Economista, dijo: “Desde hace años tenemos una baja elasticidad empleo-producto y eso es por precios relativos. Como el empleo reacciona poco al crecimiento, vas a necesitar muchísimo crecimiento para que el empleo gane dinamismo y compense a un set de precios relativos que no es favorable. Para el 2018 no soy tan optimista en cuanto a la generación de empleo. Va a estar creciendo a un ritmo inferior al del PIB”.

Y explicó: “La mano de obra argentina está muy cara para los parámetros internacionales. Lo ves en comparaciones de costo laboral en Argentina contra Brasil o contra cualquiera de nuestros competidores. Y se ha encarecido mucho también contra el precio del capital. Hoy esta relación de precios claramente favorece la sustitución de mano de obra por capital”.

¿Crecimiento?

Para el investigador del Conicet ,Javier Lindemboin, hay condiciones estructurales que ponen en duda tanto la continuidad de la recuperación económica como, en consecuencia, la mejora en el empleo. El problema es macro: “No soy optimista en términos de empleo y quisiera serlo en materia de actividad, pero no veo basamentos que lo hagan sostenible. Las condiciones principales no se han modificado. Por lo tanto, mi expectativa no es demasiado optimista a futuro. Sigue siendo clave la búsqueda del equilibrio macroeconómico que garantice recuperar niveles importantes de inversión. Argentina tiene muchos más problemas que los que pueden derivarse de ajustes que podrían ser beneficiosos en materia de legislación laboral”.

Ahí parece haber una discusión previa a la del empleo. Lindemboin dijo a El Economista que el mercado de trabajo sólo refleja otros problemas de la economía. En ese sentido el analista del CESO, Agustín Pineau, sostuvo: “El consumo tiene una caída notable en relación con 2015 y aún es negativo respecto al año pasado. Hay que ver cómo viene el consumo para ver cómo viene el mercado de trabajo. Se ve crecimiento en pocas actividades y el resto sólo logra un rebote estadístico contra un pésimo 2016. Se ve un rebote del gato muerto. Es un efecto estadístico y además se da en actividades con baja intensidad de mano de obra. La industria viene en baja”.

Coincidió el hombre del IET, Daniel Schteingart: “El crecimiento es clave para generar empleo pero el perfil del crecimiento puede determinar mucho. Si cae el empleo industrial tendremos más viento en contra porque la industria genera más empleo indirecto que cualquier sector”.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El reparto de la riqueza y el objetivo del fifty fifty

Columna publicada en LA NACION, 10-9-2017

Con la difusión de los datos de la Cuenta de Generación del Ingreso por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), hace algunas semanas, puede pensarse que se completa la información oficial sobre la distribución de la riqueza y los ingresos. El tema no parece tan sencillo.
-¿Se sabe qué parte del producto bruto anual se llevan hoy los trabajadores?
-En 2016, según el último informe del Indec, se superó fifty-fifty del que hablaba Juan Domingo Perón a mediados del siglo pasado (mitad del producto para el capital y mitad para los asalariados). Pero no son cifras que puedan compararse con las de otros períodos. Lo preocupante es que no se logra componer una serie de largo aliento que sirva para apreciar la manera en que empresarios y trabajadores se reparten la riqueza generada cada año. En los últimos tres años se cambiaron los datos sobre el tamaño de la "torta" a repartir y de las porciones de unos y otros. El último de estos cambios sólo nos dice que en 2004 los asalariados se llevaron el 32,5% y en 2016, el 52%. No hay información sobre lo ocurrido en los años intermedios y, por lo tanto, aún subsisten dudas sobre el derrotero que tuvo esa evolución cuantitativa. Entre los estudiosos hay acuerdo sobre la existencia de una mejora, pero no necesariamente sobre su dimensión.
-¿No se puede conocer cómo es la distribución a partir de los datos de salario real?
-En primer lugar, se miden cosas diferentes. El salario real mide la variación de la capacidad de compra de los ingresos del trabajador entre dos momentos. La distribución primaria o funcional no necesariamente evoluciona de modo similar al salario real. Si el ingreso laboral se mantiene constante, pero cae el número de trabajadores, entonces la participación salarial puede declinar. En otras palabras, el salario real da cuenta de la situación individual, mientras que la distribución funcional habla de lo que le pasa al conjunto del sector asalariado en relación con el total de bienes y servicios producidos por la economía.
-¿Qué efecto tiene la mejora en la productividad sobre la distribución primaria?
-El resultado es incierto. Amplía el tamaño de la riqueza producida, lo que posibilita una mejora de los salarios y de la rentabilidad empresaria, contemporáneamente. Pero al ser, por definición, un mecanismo de ahorro de mano de obra, puede ir en detrimento del volumen de demanda laboral. Para que se preserve y amplíe el tamaño de la fuerza laboral es preciso mantener un piso de crecimiento económico. Ésa es la razón por la que en torno a este tema se requieren importantes consensos. Y el nivel de participación salarial suele ser un buen termómetro.

lunes, 4 de septiembre de 2017

EL EMPLEO PRIVADO SIGUE EN DEUDA -El Economista -4-9-17


Columna en EL ECONOMISTA

Se sigue creando empleo registrado en general, pero los dependientes privados todavía son menos que hace dos años


Por Javier Lindenboim Director del CEPED e investigador del CONICET

No hay noticias perfectas. Se sigue creando empleo registrado en general. Pero los dependientes privados todavía son menos que hace dos años.

El sector asalariado privado creció pero no alcanzó a cubrir la pérdida del año anterior. De todas maneras, su cuantía es superior a la de los años precedentes excepto sólo el año concluido en junio de 2015.

Si se mira en conjunto, el total de empleo registrado en los últimos doce meses no tuvo un mal desempeño pues se agregaron 185.000 empleos, más de la mitad de ellos en relación de dependencia. Sobre el punto de partida (junio de 2016) representa 1,5%, es decir, algo más que el aumento de la población y triplica la variación registrada en los doce meses precedentes.

Se ha dicho que el aumento del empleo verificado es de baja calidad por estar integrado por monotributistas comunes y sociales. Estos últimos, sin embargo, aumentaron menos que en 20142015 y fueron sólo un tercio de lo que crecieron entre 2013 y 2014. De manera que el año reciente no ha sido original tampoco en este aspecto. Inclusive los monotributistas “a secas”, cuyo aporte cuantitativo fue mayor que el de los monotributistas sociales, se incrementaron menos ahora que en los primeros años de los que se tiene información provista por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).


El cambio, sin duda más notable, se observa en el aporte del empleo público. Entre junio de 2012 e igual mes de 2015 ese componente aportó en promedio unos 130.000 empleos por año, bajando a 90.000 en el año terminado en junio de 2016 y a la mitad de ese último número en el último intervalo anual. El dato es fuerte y la pregunta que puede hacerse es si los requerimientos de las prestaciones estatales –sea a nivel nacional como provincial y municipal– están garantizados aún sin que se mantenga el altísimo ritmo de creación de empleo de los años previos. Durante el año y medio de Gobierno macrista se crearon 200.000 empleos, aunque esa cifra incluye una pérdida de 4.000 privados y 6.000 autónomos. Las demás categorías se acrecentaron en 210.000. En términos porcentuales, al iniciarse el cómputo integral del empleo registrado (enero de 2012) los asalariados privados componían el 56% del total.

Durante el segundo mandato de Cristina Kirchner ese componente aportó apenas el 12% del total adicionado de empleo. A la inversa, el empleo público representaba el 23% al inicio pero aportó casi la mitad del empleo creado en ese cuatrienio. Por último, todos los monotributistas eran el 14% del empleo registrado al inicio, aportaron el 35% en el período enero 2012-diciembre 2015 y el 65% durante el macrismo.

Como se ve, la más que delicada situación laboral presente es una continuidad, agravada, del derrotero precedente. Si los datos recientes sobre una fuerte recuperación en la dinámica de la inversión se confirman es posible imaginar una modificación positiva del frágil equilibrio actual. Hacen falta más que señales, por cierto.

lunes, 28 de agosto de 2017

Nota de Chequeado sobre la mejora del poder adquisitivo

Crédito: Casa Rosada



VERDADERO, PERO…

Macri: “Está aumentando el nivel del poder adquisitivo mes a mes”

La entrevista de la autora de la nota se puede escuchar aquí:
¿TENÉS MÁS DÁTOS SOBRE
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En el primer semestre de 2017, los salarios subieron más que la inflación. Sin embargo, estos todavía se encuentran por debajo de la capacidad de compra que tenían en noviembre de 2015, antes de la asunción del gobierno de Cambiemos.
“Los sueldos le están ganando a la inflación. (…) En ese sentido, está aumentando el nivel del poder adquisitivo mes a mes de los salarios, y el año que viene espero sea aún más”, señaló el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en una entrevista con el periodista Luis Novaresio en radio La Red.
Según informaron a Chequeado desde el área de Comunicación de Presidencia, Macri se basó en datos del INDEC, tanto el índice de salarios general (que incluye a los trabajadores registrados y no registrados) como el de los sueldos del sector privado formal. Además, utilizó para su cálculo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del instituto oficial.
De acuerdo con estos indicadores oficiales, efectivamente se puede observar que en el primer semestre de 2017 el aumento de los salarios fue mayor al de los precios, aunque la suba no se registró en todos los meses, como dijo el Presidente. De todas maneras, si se toma el IPC Nacional del INDEC (que se publica desde diciembre de 2016) y el índice de salarios registrados y no registrados (es decir, el más abarcativo), el poder adquisitivo aumentó un 1,4% en los primeros seis meses de 2017. El sector privado registrado, por su parte, tuvo una suba de casi 2% en el mismo período.
Sobre las relaciones de este aumento, Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios de Población, Empleo y Desarrollo (CEPED), señaló a Chequeado: “El ritmo inflacionario está ostensiblemente declinandorespecto de los niveles precedentes. Además, en la primera mitad del año, en especial desde el segundo trimestre, los ingresos salariales crecen por efecto de las nuevas convenciones colectivas”.
A esto, Santiago Mosquera, analista del Estudio Bein & Asociados, consultora del economista y ex asesor del candidato Daniel Scioli, Miguel Bein, añadió: “En 2016 la gran mayoría de las paritarias se acordaron por tramos, con aumentos en dos o tres oportunidades. Por eso, parte de esa paritaria del año pasado impactó en los salarios recién en 2017”.
A pesar del aumento del salario real en los últimos meses, durante el primer año de la Presidencia de Macri el poder adquisitivo del sueldo sufrió una caída en relación a 2015 que aun no se recuperó. Esto no se puede medir con los mismos indicadores del INDEC porque el índice de precios del Gran Buenos Aires comenzó a ser publicado a partir de mayo de 2016 y el IPC Nacional en diciembre de dicho año, luego de la “emergencia estadística” que dictó la nueva dirección del instituto. Pero esta reducción sí se puede observar con otras fuentes, ya sea oficiales como alternativas.
De acuerdo con el Centro CIFRA de la CTA, que pertenece al sector del sindicalista docente Hugo Yasky, en 2016 el salario real de los trabajadores registrados se redujo en un 5,8% en relación al año anterior, y entre enero y mayo de 2017 fue un 0,5% superior al del mismo periodo de 2016.
Este centro de estudios, que utiliza para su análisis la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que publica el Ministerio de Trabajo de la Nación y el IPC 9 Provincias calculado en base a índices oficiales provinciales, destaca que “los asalariados registrados no sufrieron pérdidas salariales adicionales, aunque tampoco recuperaron lo perdido en [todo] 2016”.
Por su parte, de acuerdo con un cálculo realizado por Daniel Schteingart, doctor en Sociología e investigador del Instituto Estadístico de los Trabajadores de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), que dirige el sindicalista y referente del PJ porteño Víctor Santamaría, el salario real de los trabajadores registrados en junio de 2017 (último dato disponible) se encuentra por debajo del que recibían en noviembre de 2015, antes de la llegada de Cambiemos al Gobierno nacional.
Respecto de la evolución en lo que va de 2017, sus datos muestran que considerando las series estacionalizadas de datos hubo un crecimiento constante del salario real entre marzo y junio de este año, mientras que si se toman las series desestacionalizadas (metodología que elimina los efectos estacionales relacionadas con cierta época del año, como los bonos y los aguinaldos) hubo una caída durante el primer semestre.
Esta nota contó con la colaboración de Martín Slipczuk (@martosli)
La frase de Mauricio Macri que impulsa esta nota fue buscada de manera automática, y luego elegida por periodistas, a través del nuevo sistema de automatización en el que trabaja Chequeado.

Distribución del ingreso, PASO y disputas callejeras - Columna en LPO 28-8-17

Columna aparecida hoy en LA POLITICA ONLINE

Distribución del ingreso, PASO y disputas callejeras
Por Javier Lindenboim
Entre la convocatoria a la protesta del 22 de agosto y su realización se sucedieron informaciones y hechos que al menos no resultan nítidos justificativos de los reclamos.
Se sigue recuperando el empleo (en particular el privado registrado, que tuvo escaso dinamismo en los años recientes), este año -a diferencia de 2016- la variación de los salarios no ha sido sobrepasada por la de los precios, la participación salarial a comienzos de 2017 ha alcanzado niveles sin precedentes y en 2016 el porcentaje fue algo superior al del año 2014. A todo esto se agregó que el desempeño electoral oficial no fue lo calamitoso que podría haberse esperado ante descripciones extremadamente duras sobre la realidad socioeconómica vigente.
A título de ejemplo, puede verse la evolución del empleo registrado. A comienzos de 2016 sólo el autoempleo crecía y lo hacía a ritmo cansino. De allí en más, la delantera correspondió a los asalariados. El saldo aún es negativo para los asalariados privados, pero el cambio de signo iniciado hace un año sigue su rumbo. Entre diciembre de 2015 y julio de 2016 se perdieron 49.000 puestos de asalariados privados registrados. Desde entonces hasta mayo último se crearon 33.000.
En pocos trazos, y con las limitaciones derivadas de la no superación de los largos años de destrucción de nuestras estadísticas públicas, se puede decir que así como el empleo creció fuertemente durante el primer gobierno kirchnerista (compuesto de asalariados protegidos de modo principal), también en ese lapso mejoró significativamente el nivel del salario real y la participación de la remuneración de los trabajadores en el "reparto de la torta".




Distribución funcional del ingreso
Es por demás lamentable que el instituto oficial no haya brindado información de los años intermedios de su última revisión de Cuentas Nacionales. En efecto sólo sabemos que para el INDEC en 2004 los trabajadores percibieron 32,5% del ingreso nacional y en 2016 52%.
Combinando los números del INDEC con los de instituciones lejanas a las autoridades actuales, se puede afirmar que durante la primera década de este siglo se ha producido una mejora significativa de dicha participación.
El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) es un núcleo integrado a la CTA de los Argentinos liderada por Hugo Yasky. El Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo fue creado hace pocos meses en la Universidad de San Martín bajo la dirección del ex Ministro de Trabajo Carlos Tomada. Ambos grupos han difundido series que muestran que se han alcanzado niveles elevados en esta segunda década del siglo XXI. Otro núcleo de inserción universitaria es el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED). Nuestras estimaciones también dan cuenta de un crecimiento significativo en lo que va desde la salida de la crisis de 2002 hasta ahora.
Los tres centros mencionados discrepan en cuanto a la metodología, razón por la cual tiene poco sentido cotejar los porcentajes alcanzados. Por eso, aun cuando alguna de las series llegue al famoso "fifty-fifty", carece de lógica que se piense ese número en relación a los valores y al significado que, en su momento, le fueron otorgados por el Gral. Perón. En cambio, es útil cotejar el salto en la participación que revelan las distintas fuentes entre los dos años disponibles: 2004 y 2016.




Como se ve, hay diferencias significativas que ameritan una evaluación más minuciosa. De todos modos, no hay discrepancia alrededor de la existencia de una mejoría registrada en estos doce años aunque es poco claro el resultado en cuanto a su cuantía.
También puede hacerse la estimación tomando como referencia la evolución del salario real. Descartando la EPH (dado que el INDEC anunció que, al menos por ahora, no revisará sus resultados), puede usarse la serie de empleo asalariado registrado del sector privado para aproximar sus valores. En términos anuales, entre 2004 y 2009 creció 27,1%, mientras que entre 2009 y 2016 apenas 9,8% lo que, acumulado, da un incremento cercano al 40%, bastante menor que la mejora registrada por las cuentas nacionales.
Si tomamos esa referencia que vale para alrededor de la mitad de los asalariados, resulta difícil imaginar que la otra mitad de trabajadores (estatales y "en negro") hayan tenido una evolución tanto más ventajosa como para elevar ese 40% a un 50% (CEPED o CETyD) o a un 60% (INDEC).
Las implicancias de los datos: la actualidad
La noticia de haberse alcanzado en 2016 un 52% de participación de los ingresos salariales no pareció sorprender. Es probable que una proporción mucho menor habría sido más acorde con la descripción dominante sobre la situación económica del año último. Además, al no brindarse datos oficiales de los años inmediatamente anteriores falta información útil para el análisis y la interpretación.
Pensemos en el último trienio. Hay fuertes indicios de que 2014 fue decididamente malo tanto en empleo como en materia de remuneraciones y que en 2015 (por lo menos en la primera parte) se han recuperado ambas variables. La descripción no es algo menor: en 2014 se perdieron cerca de 400.000 empleos, descendió dos puntos la participación salarial y hubo pérdida de salario real. De ser así, ¿cómo se explica la insistente afirmación acerca de que el año último fue no sólo malísimo, sino que la situación objetiva justificó los airados reclamos de diversos sectores sindicales, sociales y políticos? En cualquier caso ¿si este año ofrece indicadores mejores cómo se fundamentan las actuales demandas en comparación con su ausencia un par de años antes?
Una vez más se observa que la recuperación definitiva de las estadísticas públicas, incluyendo la tarea de revisión completa de los datos y el armado de series comparables es una tarea ineludible para comprender mejor lo que acontece e interpretar cómo actuamos. Igual, con cautela, podemos acercarnos a esa esquiva realidad.

jueves, 24 de agosto de 2017

Los desafíos del empleo en la era Macri - Nota de E Iglesias en Revista Apertura


 
Los desafíos del empleo en la era Macri
Economía

Los desafíos del empleo en la era Macri

En un año, se incorporaron 176.200 nuevos trabajadores registrados, según el Gobierno. Pero los especialistas advierten que ese crecimiento se explica, principalmente, por subas de monotributistas y empleo público. Qué está pasando en cada sector. Los desafíos pendientes.
Por Eugenia Iglesias

22 de Agosto 2017
El empleo registrado subió 1,5 por ciento en mayo último respecto de igual mes de 2016, según datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Eso significa que, en un año, el número de trabajadores formales creció en 176.200 puestos. Se trató del 13° mes consecutivo de crecimiento total de empleados registrados, en términos desestacionalizados, destaca el informe oficial. El empleo privado subió 1,2 por ciento en la comparación interanual y los monotributistas aportaron 68.000 trabajadores al sistema. ¿Qué lectura se desprende de esos indicadores? ¿En qué punto está la situación laboral de la era Macri?
“El empleo que está creciendo es el de productividad medio / baja y el público”, analiza Juan Luis Bour, economista Jefe de FIEL. “Tenemos una economía donde los costos laborales son altos en la comparación internacional. Es probable que estemos en un proceso de recuperación de la actividad económica, pero que genera poco empleo. Por otro lado, al recuperarse un poco la economía, surgió la posibilidad de comprar bienes de capital y las empresas prefieren invertir en máquinas que son más baratas”, amplía.
Para Jorge Colina, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el empleo asalariado registrado está estancado, y coincide en que el repunte de los monotributistas se debe a los altos costos laborales: “Es caro contratar un trabajador en blanco, entonces los nuevos empleos son a través del monotributo. Es natural que suceda. Cuando la economía no crece mucho y no se revisan las cargas sociales, el empleo crece por el cuentapropismo”.
“La mayor preocupación –social y económica– es que no crece el sector asalariado. Puede, incluso, empezar a perder su participación relativa, que hace medio siglo viene siendo de tres cuartas partes del total”, es la lectura de Javier Lindenboim, investigador del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires. El especialista destaca que la actual situación de generación de empleo no alcanza a satisfacer el ritmo de aumento de la población del asalariado privado.

Sector por sector
En mayo último, se contabilizaron 6,2 millones de trabajadores asalariados registrados en el ámbito privado. Los sectores que mostraron crecimiento en el nivel de empleo con respecto a 2016 fueron la construcción (7,7 por ciento), el comercio (1 por ciento, a pesar de la caída del consumo), y los servicios sociales y de salud (2,9 por ciento). Del otro lado, la industria siguió exhibiendo números rojos: registró una baja del 2,8 por ciento interanual en los puestos de trabajo.
“La salud y la educación privada siempre están subiendo, incluso cuando la economía está estancada o cayendo. Eso es porque son sectores muy intensivos en mano de obra”, explica Colina, quien agrega que estos son los rubros que traccionan hacia arriba, por tener más del 70 por ciento de sus costos anclados en recursos laborales.
La construcción, que ahora muestra un repunte, pasó por una caída del 10 por ciento del empleo, entre noviembre de 2015 y junio de 2016, según la consultora Ecolatina. En mayo de 2017, el sector creció un 9,8 por ciento interanual, creándose 10.000 nuevos puestos, indican los números del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric). El crecimiento de la obra pública, analiza Lindenboim, no solo explica esa suba sino que los datos también reflejan una recuperación de la obra privada.
 “La industria manufacturera, por su elevado peso dentro del empleo formal (cerca del 20 por ciento del total) y su fuerte caída en el período (-4,4 por ciento desde el cambio de gobierno), explicó la totalidad de la contracción del empleo asalariado privado. Como resultado, el empleo manufacturero hoy se encuentra en niveles similares a los de fines de 2013, casi 2 por ciento por debajo del peor momento de la crisis de 2009”, observa Ecolatina. “La industria no se puede recuperar porque los costos laborales son altos, hay falta de competitividad estructural y el gran cliente que siempre ayudaba –Brasil– está estancado”, agrega Colina.

Formalización de empleos
Durante la actual gestión, indica la investigación de Ecolatina, el número de monotributistas y asalariados del sector público creció en 160.000 trabajadores. En contraposición, los empleados registrados del sector privado mostraron una caída de 53.000 puestos.
El crecimiento de los trabajadores cuentapropistas, que alcanzaron tasas de crecimiento de entre 4 y 10 por ciento desde que asumió Macri, responde, en parte, a una formalización de empleos que ya existían pero que se mantenían fuera del mercado registrado. “Este crecimiento en realidad no corresponde totalmente a una creación de nuevos puestos”, indica Ecolatina.
En cuanto al empleo público, aproximadamente 45.000 trabajadores se sumaron a la planta estatal, variación que se concentró en el nivel provincial y municipal, según la consultora.
Mal año. “La tasa de desempleo está alta, pero no me extraña después de un 2,5 por ciento de caída del PBI el año pasado. Por los cambios de precio que hubo, debería esperarse un año malo en materia de empleo”, explica Bour, en referencia a la tasa de desocupación del 9,2 por ciento que se registró en el primer trimestre. En el cuarto trimestre de 2016, el desempleo había ascendido al 7,6 por ciento, según los datos del Indec. “Típicamente uno debería esperar que disminuya en el segundo trimestre, por una cuestión de estacionalidades, pero mi impresión es que vamos a tener un trimestre malo otra vez”, vaticina el experto de FIEL    

La reforma más urgente
Para los especialistas, las reformas laboral y tributarias son tan urgentes como necesarias para impulsar la creación de empleo. “Hay que hacer una reforma impositiva en donde se reemplacen las cargas sociales, bajen los impuestos al trabajo y pasar a cobrar más de IVA y Ganancias”, resume Colina. Para el representante de Idesa, es un paso esencial para poder generar más empleo formal entre la población de bajos recursos.
“Como tenemos un crecimiento modesto de la economía, hay que hacer que rinda a los efectos del empleo. Debería favorecer ciertas formas de contratación y revisar la legislación laboral en aquellos formatos que sean más favorables para que, cuando haya una recuperación, existan empresas que se decidan a contratar gente”, pide, por su parte, Bour, para quien no basta con bajar los impuestos –cosa que, vaticina, llegará eventualmente-, sino que  se requiere una señal para que los empresarios se decidan a invertir en capital humano.